El curioso caso del pueblo de pescadores Binibeca Vell o Binibèquer Vell es ese encantador pueblo de pescadores situado en las costas de Sant Lluís a ocho kilómetros de Maó. De paredes blancas y calles estrechas, a primera vista se diría que es un pueblo con historia, pero en realidad, es un experimento arquitectónico que imita las antiguas construcciones tradicionales mediterráneas. Proyectado entre 1964 y 1968 este proyecto fue puesto en marcha por Cuatro empresarios menorquines Rafael Sintes, S’Estaló, Arcadio Orfila y Vicente Amer los cuales querían construir una urbanización en la costa sur de Sant Lluís inspirándose en las urbanizaciones construidas en la zona de S’Algar. Al hacerse con los terrenos le encargaron a Pedro Luis Mercadal el proyecto de urbanización. Antonio Sintes Mercadal aparejador menorquín, les ofreció construir un pueblo de pescadores, les mostró una maqueta y convenció a los empresarios. Antonio Sintes Mercadal que por aquel entonces trabajaba para el estudio de Francisco Barba Corsini (1916-2008) fue así como entro a formar parte del equipo de diseño de este pintoresco emplazamiento que se ha convertido en visita obligada en la isla. El poblado empezó a construirse en la cala Bini Bini o es caló d'en Fust. Barba Corsini que por aquel entonces hacia 20 años que había fundado su estudio y era profesor en la escuela técnica superior de Arquitectura de Barcelona, recibió muchas críticas por este trabajo. Formado en el clasicismo, pronto se decantó por posturas funcionalistas, principio por el cual la forma de los edificios sólo debe ser la expresión de su uso o función, de ahí las críticas que recibió por proyectar Binibeca Vell el que tachaban de un experimento folclórico casi un parque temático en el que reproducir el imaginario mediterráneo. Las casas de esta urbanización se construyeron sin demasiados planos y casi por encargo. El romanticismo que emanan sus edificaciones fue pensado para que intelectuales, pintores y escritores tuvieran a su disposición un paraje único para inspirarse. Tanto es así que el reconocido pintor paisajista Francesc Poch Romeu encargó su propia vivienda en el poblado donde vivió y donde desarrolló su obra pictórica. Sin duda alguna Barba Corsini y Sintes lograron capturar la esencia menorquina y enamoraron y siguen enamorando a todo aquel que recorre sus calles.
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El curioso caso del pueblo de pescadores Binibeca Vell o Binibèquer Vell es ese encantador pueblo de pescadores situado en las costas de Sant Lluís a ocho kilómetros de Maó. De paredes blancas y calles estrechas, a primera vista se diría que es un pueblo con historia, pero en realidad, es un experimento arquitectónico que imita las antiguas construcciones tradicionales mediterráneas. Proyectado entre 1964 y 1968 este proyecto fue puesto en marcha por Cuatro empresarios menorquines Rafael Sintes, S’Estaló, Arcadio Orfila y Vicente Amer los cuales querían construir una urbanización en la costa sur de Sant Lluís inspirándose en las urbanizaciones construidas en la zona de S’Algar. Al hacerse con los terrenos le encargaron a Pedro Luis Mercadal el proyecto de urbanización. Antonio Sintes Mercadal aparejador menorquín, les ofreció construir un pueblo de pescadores, les mostró una maqueta y convenció a los empresarios. Antonio Sintes Mercadal que por aquel entonces trabajaba para el estudio de Francisco Barba Corsini (1916-2008) fue así como entro a formar parte del equipo de diseño de este pintoresco emplazamiento que se ha convertido en visita obligada en la isla. El poblado empezó a construirse en la cala Bini Bini o es caló d'en Fust. Barba Corsini que por aquel entonces hacia 20 años que había fundado su estudio y era profesor en la escuela técnica superior de Arquitectura de Barcelona, recibió muchas críticas por este trabajo. Formado en el clasicismo, pronto se decantó por posturas funcionalistas, principio por el cual la forma de los edificios sólo debe ser la expresión de su uso o función, de ahí las críticas que recibió por proyectar Binibeca Vell el que tachaban de un experimento folclórico casi un parque temático en el que reproducir el imaginario mediterráneo. Las casas de esta urbanización se construyeron sin demasiados planos y casi por encargo. El romanticismo que emanan sus edificaciones fue pensado para que intelectuales, pintores y escritores tuvieran a su disposición un paraje único para inspirarse. Tanto es así que el reconocido pintor paisajista Francesc Poch Romeu encargó su propia vivienda en el poblado donde vivió y donde desarrolló su obra pictórica. Sin duda alguna Barba Corsini y Sintes lograron capturar la esencia menorquina y enamoraron y siguen enamorando a todo aquel que recorre sus calles.
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